jueves, 23 de julio de 2015

EL LAMENTO DE JONAS.
Lección E. Sabática 2015 Para el: 23 julio
Jonás 4:1 al 11 confirma que el mayor obstáculo que Dios tenía para conseguir que su profeta estuviera involucrado en la misión mundial no era la distancia, el viento, los marineros, los peces, los ninivitas. Era el profeta mismo.
La fe de Nínive contrasta con la incredulidad de Jonás, y su espíritu de venganza. Jonás es la única persona en las Escrituras que acusa a Dios de tener gracia; de ser compasivo, lento para la ira y abundante en amor; de ceder antes de enviar calamidades. Se pensaría que la mayor parte de la gente vería estos aspectos de Dios con gratitud.
“Cuando Jonás conoció el propósito que Dios tenía de perdonar a la ciudad que, a pesar de su maldad, había sido inducida a arrepentirse en saco y ceniza, debería haber sido el primero en regocijarse por la asombrosa gracia de Dios; pero, en vez hacerlo, permitió que su mente se espaciase en la posibilidad de que se lo considerase falso profeta.
Celoso de su reputación, perdió de vista el valor infinitamente mayor de las almas de aquella miserable ciudad. Pero, al notar la compasión manifestada por Dios hacia los arrepentidos ninivitas, ‘Jonás se apesadumbró en extremo y enojose’ ” (PR 202, 203).
Lee Jonás 4:10 y 11. ¿Qué nos enseñan estos textos acerca del carácter de Dios en contraste con la naturaleza humana pecaminosa? ¿Por qué deberíamos alegrarnos de que Dios, y no un ser humano como nosotros, sea nuestro juez final?
Jonás mostró dos veces su ira en el capítulo 4. Se enojó con Dios por cambiar de parecer y salvar a ciento veinte mil habitantes de Nínive, y se enojó porque la calabacera se marchitó. En su egoísmo, el profeta necesitaba reordenar sus prioridades.
Dios instruyó a Jonás que reconociera la hermandad humana basada en la paternidad de Dios. El profeta debía aceptar su humanidad en común con esos “extranjeros”, aunque estuviesen descarriados. ¿No eran ciento veinte mil personas más importantes que una enredadera?
Lee de nuevo la reprensión que Dios le dio a Jonás. ¿De qué maneras Dios podría decirnos algo similar? Es decir, cuán a menudo nos encontramos más preocupados por nuestros problemas personales, muchos de los cuales realmente pueden ser triviales, que por las almas perdidas por las cuales Cristo derramó su sangre.
Lección de Escuela Sabática Adventista para Adultos
3er trimestre 2015 “Misioneros”
Lecc. 4 La epopeya de Jonás.
DORMIR MEJOR, TE PUEDE PROTEGER DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER.

La apnea de sueño casi duplica el riesgo de contraer la enfermedad.

Un nuevo estudio sugiere que dormir mal o poco puede incrementar el riesgo de desarrollar esta enfermedad, al estimular la formación de una sustancia viscosa que atrofia el cerebro y que a su vez interrumpe más el sueño.
El sueño alterado puede ser una de las piezas faltantes para explicar cómo una característica del mal de Alzheimer, una proteína pegajosa llamada beta-amiloide, comienza a generar su daño mucho antes de que la persona presente problemas de memoria, reportaron el lunes investigadores en la Conferencia Internacional de la Asociación del Mal de Alzheimer.
"Está bastante claro que la interrupción del sueño es un factor subestimado", dijo el doctor Matthew Walker, de la Universidad de California en Berkeley, quien presentó información que vincula niveles de amiloide con el sueño de las personas y el desempeño de su memoria. "Es un nuevo actor en la escena que incrementa el riesgo de padecer el mal de Alzheimer".
LoS problemas de sueño son tratables, y una pregunta crucial siguiente es si al mejorarlo se puede lograr una diferencia en la protección del cerebro de los adultos mayores.
"El dormir es un factor modificable. Es el objetivo de un nuevo tratamiento", dijo Walker.
En general, dormir bien es importante para una buena salud: se recomiendan de siete a ocho horas por noche para adultos.
En lo que respecta al cerebro, los científicos han sabido desde hace mucho tiempo que la gente que no duerme lo suficiente tiene problemas para aprender y concentrarse. Y cualquiera que haya cuidado a alguien con demencia sabe de la deambulación nocturna y otros problemas de sueño que los pacientes sufren con frecuencia, lo cual ha sido atribuido desde hace mucho tiempo a una consecuencia de la muerte de células cerebrales.
El nuevo estudio sugiere que los problemas de sueño ciertamente interactúan con algunos de los procesos de la enfermedad involucrados en el Alzheimer, y que esas proteínas tóxicas a su vez afectan el sueño profundo, el cual es muy importante para la formación de la memoria.
"Podría ser un círculo vicioso", dijo el doctor Miroslaw Mackiewicz, del Instituto Nacional del Envejecimiento, quien no participó en el nuevo trabajo.
El equipo del doctor Walker realizó tomografías de emisión de positrones a 26 voluntarios saludables de más de 70 años para medir la acumulación de esa proteína amiloide pegajosa. Se les proporcionaron palabras para memorizar y se les midieron sus ondas cerebrales mientras dormían por la noche.
Entre más sustancia amiloide tenía la persona en una región particular del cerebro, menos sueño profundo conseguía y más olvidaba durante la noche, señaló el doctor Walker. Sus recuerdos no eran transferidos adecuadamente del banco de memoria a corto plazo del cerebro al almacenamiento de largo plazo.
¿Cuál es el riesgo con el tiempo? Dos estudios sobre el sueño que siguieron la pista durante cinco años a casi 6.000 personas encontraron que quienes tuvieron un sueño de mala calidad —daban vueltas y vueltas en la cama y les costaba trabajo quedarse dormidas— presentaron más probabilidades de desarrollar deterioro cognitivo moderado y problemas tempranos de memoria que en ocasiones conducen al mal de Alzheimer, dijo la doctora Kristine Yaffe, de la Universidad de California en San Francisco.
El síndrome de apnea-hipopnea durante el sueño —una interrupción breve de la respiración que despierta constantemente a la persona sin que ésta se percate de ello— ocasiona que casi se duplique ese riesgo, señaló Yaffe. Ella recomendó que la gente con probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer sea revisada para diagnosticar desórdenes de sueño, en especial la apnea, para la cual existe tratamiento efectivo.
"Existe mucha evidencia de que necesitamos poner más atención" al sueño en adultos mayores, agregó la doctora Yaffe.
Associated PressDe Por LAURAN NEERGAARD | Associated, WASHINGTON (AP) — ¿Dormir mejor puede proteger contra el mal de Alzheimer?
Ésta es la posición más común, sobre todo entre las mujeres.


viernes, 17 de julio de 2015

CENTENARIO DE LA MUERTE DE ELENA G. DE WHITE. 07-16-2015.

Biografía de Elena G. White
¿QUIÉN FUE ELENA G. DE WHITE?
Con motivo de cumplirse, este 16 de julio el primer centenario del fallecimiento de ELENA G. DE WHITE, ocurrido en igual fecha de 1915, publico esta breve Biografia que resume 70 anos de Ministerio activo.
Las ultimas palabras que pronuncio una semana antes morir, fueron estas: "Yo se en quien he creido."
Antes escribio:
“Aquí están mis escritos; cuando me vaya ellos testificarán por mí”.*
Las palabras del epígrafe no podrían ser más acertadas ni más plenamente justificadas. Una persona que en el transcurso de su vida escribió 40 libros y más de 5000 artículos para revistas, y cuyos manuscritos pasados a máquina llegan a alrededor de 60,000 páginas,** es una persona que ciertamente ha dejado huella, y huella profunda en el curso de la historia contemporánea.
Y decimos historia contemporánea, no sólo por el impacto de su vida y escritos en el mundo de la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, sino porque su influencia se extiende hoy por los cinco continentes a través de sus escritos publicados en más de 126 libros en inglés (incluyendo compilaciones hechas a partir de sus manuscritos), con numerosas traducciones a otros idiomas, como es el caso de los más de 80 libros publicados en español , y el hecho de que su libro Steps to Christ (El camino a Cristo) ha sido publicado en cerca de 150 idiomas diferentes.
¿Pero quién fue esta mujer de tan prolífica y perdurable trayectoria? Elena Gould Harmon nació el 26 de noviembre de 1827 en el hogar de Roberto y Eunice Harmon. La familia incluía un total de ocho hijos, de los cuales los menores eran precisamente Elena y su hermana melliza Elizabeth.
La familia vivía en una pequeña hacienda cerca de Gorham, Maine, en la parte nororiental de los Estados Unidos de Norteamérica. Siendo Elena aún muy pequeña, la familia se mudó a la ciudad de Portland, donde el Sr. Harmon se dedicó a los negocios, en tanto que Elena ayudaba tanto en la casa como a su padre en la confección de sombreros.
Su infancia y niñez temprana transcurrieron en el ambiente tranquilo y alegre de una armoniosa familia cristiana, como era el hogar de los Harmon. Sin embargo, a la edad de nueve años, un terrible incidente rompió la paz familiar y afectó profundamente a Elena. Cierto día, al volver de la escuela, una niña de más edad le arrojó violentamente a la cara una piedra. Este trágico hecho no sólo le desfiguró completamente el rostro, sino que la tuvo inconsciente durante tres semanas y su salud quedó quebrantada, al punto de impedirle continuar su educación formal.
La recuperación de Elena en el hogar de sus padres fue lenta y con altibajos. Sin embargo, el quebrantamiento de su salud no le impidió desarrollar su experiencia espiritual con Dios, pues busco insistentemente a Dios para obtener la seguridad del perdón de los pecados y de la salvación en Cristo.
El 26 de junio de 1842, de acuerdo a su propio pedido, Elena fue bautizada e incorporada como miembro de la Iglesia Metodista. Entre 1840 y 1842, Elena y otros miembros de su familia asistieron a las reuniones adventistas que se celebraron en Portland, y aceptaron los puntos de vista de Guillermo Miller y sus asociados que anunciaban y aguardaban el inminente retorno de Cristo.
Elena se dedicó fervientemente a compartir este mensaje entre sus amigos y conocidos, en espera del gran acontecimiento. Cuando llegó y pasó el 22 de octubre de 1844, fecha que había sido establecida correctamente en base a la interpretación de la profecía de Daniel 8:14, pero que los milleritas equivocadamente habían asumido que indicaba el retorno en gloria de Cristo, el chasco fue grande y doloroso.
Sin embargo, Elena, así como otros fervientes participantes del movimiento millerita de la primera mitad del siglo XIX, continuaron orando y escudriñando la Palabra de Dios, convencidos de que la mano de Dios y la poderosa obra del Espíritu Santo habían estado presentes en ese gran reavivamiento de la fe en Cristo y en su pronto retorno.
Y así llegaron a comprender lo que de otra parte resultaba obvio, pero que para ellos hasta entonces estuvo velado, y era que la profecía de Daniel 8:14 se refería claramente a algo que a partir de aquella fecha comenzaría a ocurrir en el santuario de Dios en el cielo, no en la tierra, y que tenía que ver con el ministerio de Cristo en el santuario celestial.
De hecho, llegaron a comprender que la fecha del 22 de octubre de 1844 tiene trascendente significado escatológico y marca el inicio de la fase final y decisiva del ministerio de Cristo en el santuario celestial, al final de la cual vendrá en gloria para llevar consigo a los redimidos.
En diciembre de 1844 Elena recibió su primera visión, dada por Dios para fortalecer la fe de los sinceros creyentes que habían participado del movimiento adventista. A pesar de ser sólo una frágil adolescente de 17 años de edad, y de sentirse anonadada por el llamado de Dios a servirle en un controvertido rol profético,
Elena fue obediente al llamado divino y comenzó a compartir los mensajes que Dios le daba, fortaleciendo de este modo la fe de los creyentes adventistas en la dirección divina y en la fidelidad de la Palabra de Dios. A lo largo de su ministerio, Elena recibió alrededor de 2000 visiones y sueños proféticos.
Cabe entender que el carácter profético de las revelaciones por ella recibidas no tiene que ver exclusiva ni mayoritariamente con predicciones de acontecimientos futuros, aunque ciertamente hay profecía predictiva en sus escritos.
Pero son en gran medida revelaciones dadas por Dios para esclarecer o confirmar la comprensión de la doctrina bíblica y para combatir el error, así como mensajes de amonestación y advertencia dirigidos a la iglesia en su conjunto o a miembros individuales en particular, o instrucción en cuanto a la adecuada conducción de los asuntos eclesiásticos y la mejor manera de llevar adelante el cumplimiento de la misión y el ministerio encomendados por Cristo a la Iglesia.
Más aún, un amplio segmento de los mensajes transmitidos por ella tiene que ver con orientación sobre asuntos como el estilo de vida saludable, los fundamentos y pautas para un apropiado sistema educativo, y asimismo los principios que norman y garantizan la estabilidad, armonía y bienestar del hogar y la familia.
Algo que impacta no sólo al creyente adventista que lee los escritos de Elena de White, sino incluso al lector informado y ajeno a la fe adventista, es la sobriedad, equilibrio, sensatez, y amplitud de visión que en ellos se manifiesta. La lectura y estudios de sus escritos sobre asuntos educativos han conducido a la implementación de reformas educativas y a la implantación de sistemas educativos que han recibido reconocimiento a nivel internacional.
El “estilo de vida adventista” por ella patrocinado (y que lamentablemente muchos adventistas no siguen) ha motivado una serie de estudios científicos, tales como el Adventist Health Study, conducidos por Loma Linda University desde 1960 con apoyo de organismos públicos de la salud y que han llegado a la conclusión de que quienes siguen el estilo de vida adventista viven más años y con mejor salud que el resto de la población.
La Iglesia Adventista del Séptimo Día reconoce la manifestación del don profético en la vida y obra de Elena de White, pero sostiene la autoridad de las Sagradas Escrituras como la norma de fe y de práctica a la cual debe sujetarse toda doctrina de la Iglesia, así como todo aspecto de la vida de la Iglesia y de cada creyente. En uno de sus primeros libros Elena de White misma declaraba:
“Recomiendo al amable lector la Palabra de Dios como regla de fe y práctica. Por esa Palabra hemos de ser juzgados.” (Primeros escritos, 78). Posición que siempre mantuvo, como que años después escribía:
“En su Palabra Dios comunicó a los hombres el conocimiento necesario para la salvación. Las Santas Escrituras deben ser aceptadas como dotadas de autoridad absoluta y como revelación infalible de su voluntad. Constituyen la regla del carácter, nos revelan doctrinas, y son la piedra de toque de la experiencia religiosa.” (El conflicto de los siglos, 9).
Ella consideraba su rol como el de llevar la atención hacia las Sagradas Escrituras y ayudar en su comprensión, así como el de ser una “mensajera del Señor” para trasmitir su orientación, consejos y oportunas advertencias a la comunidad de creyentes que mantienen viva en sus mentes y corazones la “bienaventurada esperanza de la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13) y que se preparan para el encuentro definitivo con él.
* Carta de WCW, 9 de julio, 1922 [MR, p. 931]. Citado en Arthur White, Elena de White : Mujer de visión (Buenos Aires: ACES, 2003), 580.
** Ver: Arthur L. White, Ellen G. White: A Brief Biography (The Official Ellen G. White Website), 1. Asimismo: Richard W. Schwarz, and Floyd Greenleaf, Light Bearers: A History of the Seventh-day Adventist Church (Silver Springs, Maryland: General conference of Seventh-day Adventists, Department of Education, 2000), 356.

  • Reider Querol Peña Esta extraordinaria mujer que vivió 88 años, consagro 70, al servicio de la causa del Evangelio. Sus escritos han conducido a cientos de miles de personas a encontrar en la Biblia, a Jesús como el Salvador personal que todos necesitamos.
    Dios, después
     de desechar a dos hombres, que se negaron hacer lo que él les mandaba, llamo a Elena, teniendo 17 años y estando muy enferma y débil, para demostrar al mundo qué no es ni la fuerza física ni la intelectual, lo que capacita a un mensajero, sino el poder de su espíritu, y la disposición humilde y obediente del que ha sido llamado a servir.
    Elena, además de sufrir los traumas del accidente en  la adolescencia, sufrió la perdida de dos hijos y su esposo, quedando viuda a los 50anos.

  • Hoy rendimos tributo de recordación, a esta valiente mujer a quien Dios dotó, no solo del don de profecía, sino más aun de la capacidad de administrar, dirigir, aconsejar y animar al Remanente de 1844 a estudiar las profecias de la Biblia, para compartir con el mundo, la verdad del pronto regreso de Jesucristo.