QUE
SUCEDERÁ DESPUÉS:
Hoy quiero
invitarte a reflexionar sobre algunos puntos importantes de lo que está
sucediendo. Pasó solo un poco más de un par de meses, y el mundo no es el mismo
y no lo volverá a ser. Una de las cosas que nos dimos cuenta es que no
estábamos preparados para crisis como estas, ya sea en el área de salud,
económica, familiar o espiritual.
En solo
pocos días el mundo se volvió como una aldea, en la cual todos estamos viviendo
la misma situación. Antes de hablar de que será después de esto, quiero dejar
en claro que: EL COVID-19 no es un virus que se contrajo por comer murciélagos
o ratones, como muchos lo decían. Detrás del telón hay cosas más grandes que
están en juego, como la economía y el control del mundo.
Más allá de
eso, las piezas del gran rompecabezas están tomando su lugar para el último
conflicto entre el bien y el mal. Imagina por un momento junto conmigo… ¿Qué
sucedería si…
1? ¿La
cuarentena dura meses?
2. Los
alimentos se acaban en la ciudad?
3. Los
precios de los alimentos se duplican? Algo que ya está sucediendo
4. El número
de víctimas se dispara?
5. ¿En medio
de esta crisis, se promulgan leyes contrarias a nuestros principios?
6. ¿Cuál fue
tu primera preocupación cuando llegó esta epidemia del coronavirus?
Para muchos fue su vida espiritual, para otros
su alimentación, para la mayoría fue lo económico en caso de emergencia y como
sobrevivir la cuarentena sin tener sueldo fijo.
AHORA
HABLEMOS COMO ADVENTISTAS. Tristemente debemos reconocer que más del 90% de
adventistas todavía no hemos sido obedientes a la palabra de Dios en muchos
asuntos. Pero vamos a enfocarnos solo en tres.
1. Estrecha
relación con Dios, en obediencia a sus mandamientos.
2. Reforma
Pro-salud
3. Salida de
las ciudades al campo.
Estamos a
las mismas puertas del fin de la historia de este mundo y todavía no hicimos
los cambios necesarios en nuestras vidas. Nuestro carácter, alimentación y
vestimenta, sigue siendo igual que el mundo. ¿Qué estamos esperando para
realizar los cambios necesarios?
¡ES HORA DE
PRESTAR ATENCIÓN A LOS CONSEJOS DEL SEÑOR, debemos volver a la alimentación
original, recuerde que si usted y yo somos obedientes a la palabra del Señor y
nos alimentamos correctamente, no tenemos razones para temer a cualquier virus,
si nosotros hacemos la parte que nos corresponde, el Señor hará la suya!
La reforma pro-salud no es simplemente para
tener cuerpos saludables, sino que también nos ayuda en la formación de nuestro
carácter. Elena de Whte escribió: “Entre el pueblo que pretende esperar la
próxima venida de Cristo, tendría que haber reformadores más grandes. La
reforma pro-salud debe realizar entre nuestro pueblo una obra que todavía no se
ha llevado a cabo. Hay quienes debieran estar despiertos al peligro del consumo
de carne, que todavía continúan comiendo la carne de animales, con lo cual
ponen en peligro su salud física, mental y espiritual. Muchos que ahora están
sólo convertidos a medias a la cuestión del consumo de carne, se apartarán del
pueblo de Dios y ya no andarán más con él.” Consejos Para la Iglesia, pág. 415
“Ninguno de vosotros ha visto la necesidad de
la reforma pro-salud, pero cuando las plagas de Dios os rodeen por todos lados,
entonces veréis los principios de la reforma pro salud y la estricta
temperancia en todas las cosas, que la temperancia es el fundamento de todas
las gracias que proceden de Dios, el fundamento de todas las victorias a
ganarse”. La Temperancia, pág. 179.
Por otro lado, pregunto ¿No deberíamos estar
ya en el campo nosotros? Si así lo hubiéramos hecho, no estaríamos sufriendo en
las ciudades, nunca fue el propósito de Dios que sus hijos vivan en las
ciudades. Hay algo que me dejó pensando en esta semana.
¿Qué sucedería si esta cuarentena se va
alargando por más y más tiempo? Y peor aún si dentro de toda esta situación se
inicia la promulgación de leyes dominicales.
¿Qué
sucedería con los hijos de Dios? Estaríamos encerrados en las ciudades, con
fronteras cerradas, y todo en contra. ¿Qué acontecimientos esperamos ver para
obedecer y salir de las ciudades?
“No era el
propósito de Dios que los hombres vivieran hacinados en las ciudades,
confinados promiscuamente en estrechos alojamientos. Al principio Dios puso a
nuestros primeros padres entre las bellezas naturales en medio de las cuales
quisiera que nos deleitásemos hoy. Cuanto mejor armonicemos con el plan
original de Dios, más fácil nos será asegurar la salud del cuerpo, de la mente
y del alma”. El Ministerio de Curación, pág. 282
“¡Fuera de las ciudades, fuera de las
ciudades! – Declaró ella – éste es el mensaje que Dios me ha estado dando.
Vendrán terremotos; vendrán inundaciones, y no hemos de establecernos en las
ciudades malvadas, donde el enemigo es servido a todo paso, y donde Dios es a
menudo olvidado. El Señor desea que tengamos una clara visión espíritu.